¿Incontinencia Urinaria? ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué hay mujeres que sí tienen pérdidas de orina y otras no? ¿Realmente es tan habitual que debemos considerarlo normal? Es frecuente que muchas mujeres se hagan este tipo de preguntas. Por ello, vamos a aclarar un poco los conceptos y a dar respuestas y soluciones a la incontinencia urinaria en las mujeres.

Existen distintos tipos de incontinencia urinaria en la mujer, pero en este artículo, hablaré de la IU de Esfuerzo, que es la más frecuente en la mujer de mediana edad y la que más consultas abarca. Es aquella que se produce durante la realización de un esfuerzo de mayor o menor intensidad (levantar un peso, correr, practicar algún deporte de impacto, estornudar o toser, etc.) y nunca va precedida de ganas urgentes de orinar.

¿QUÉ CAUSA LA INCONTINENCIA URINARIA EN LAS MUJERES?

¿Qué es la Incontinencia Urinaria?

Lo primero que debemos entender, es que la Incontinencia Urinaria en las mujeres NUNCA es normal. Frecuente no significa normal.

Hay un alto porcentaje de mujeres que sufren IU, mucho más de lo que pensamos y mucho más de lo que a veces ellas mismas dicen (50% de las mujeres de mediana edad, aproximadamente, sufre IU).

Tendemos a normalizar las pérdidas de orina. Es una realidad que vemos a diario en las consultas de fisioterapia especializada en suelo pélvico, mujeres que, esporádicamente tiene una pequeña pérdida de orina, y hablan de ello como “lo normal a su edad”, o “lo normal tras el parto”. En absoluto es normal.

Como decía antes, es frecuente, si, quizás demasiado, y por ello, la sociedad ha tendido a normalizarlo. No nos parecería tan normal si nuestra hija de 15 años nos dijese que tiene pérdidas de orina, ¿verdad? Un sistema que funciona correctamente, no presenta escapes ni pérdidas de orina.

Síntomas de la Incontinencia Urinaria en las mujeres

Lo que debemos tener claro es que la incontinencia urinaria en las mujeres es un síntoma y no un diagnóstico en sí mismo. Es decir, hay distintas causas o patologías que pueden llevarnos a tener pérdidas de orina, y por eso mismo, los factores de riesgo para padecerlo pueden ser muy distintos, y por lo tanto, las soluciones o tratamientos, también serán muy distintos.

Tendemos a asociar pérdidas de orina con falta o debilidad de la musculatura del suelo pélvico, y aunque en muchos de los casos, esta afirmación es correcta, hay todo un abanico de casos en los que no es así.

Me encuentro muchas mujeres con este concepto erróneo que han iniciado por su cuenta, o aconsejadas por distintos profesionales ajenos a la rehabilitación,  el uso de distintas técnicas y/o dispositivos como las Bolas Chinas, los ejercitadores de suelo pélvico, los ejercicios de Kegel o los Ejercicios Hipopresivos. Cada uno de ellos, tiene unas indicaciones muy específicas y deben ser pautados y supervisados por profesionales formados en ello, es decir, por fisioterapeutas especialistas en Suelo Pélvico. El uso indiscriminado de ellos, puede llevarnos a un agravamiento del proceso, por eso, lo primero ante cualquier síntoma de incontinencia urinaria en la mujer, es acudir a una primera valoración, donde el profesional determinará qué técnicas o dispositivos son adecuados para cada caso.

¿QUÉ CAUSA LA INCONTINENCIA URINARIA EN LAS MUJERES?

¿Qué causa la Incontinencia Urinaria en las mujeres?

En la mayoría de los casos, viene por una mala gestión de la presión abdominal.

¿Y eso qué significa?

Bien, para entender esto, debemos entender cómo funciona el sistema en condiciones normales, para después entender cómo funciona cuando tenemos incontinencia urinaria y qué debemos hacer para corregirlo.

Cuando el sistema funciona en condiciones normales

En condiciones normales, nuestro abdomen trabaja de manera constante para darnos estabilidad en los movimientos y para evitar que el suelo pélvico reciba presiones que no le corresponden. Es decir, ante situaciones de esfuerzo como coger un peso, estornudar o hacer una sentadilla por ejemplo, nuestro abdomen se aprieta como si de un corsé se tratase. Cuando se produce este “ajuste”, el abdomen es capaz de amortiguar el impacto evitando que el suelo pélvico sufra. Es como si fuera el protector del suelo pélvico. De esta manera, los músculos abdominales (especialmente el Transverso del Abdomen) que son mucho más grandes y potentes que el suelo pélvico, se encargan de soportar el esfuerzo.

Cuando el sistema no funciona correctamente

Cuando el sistema no funciona correctamente, nos encontramos un abdomen incompetente, que no cumple con su función protectora, haciendo que sea el suelo pélvico quien reciba la mayor parte del esfuerzo. Los músculos del suelo pélvico son mucho más pequeños y no soportan ese trabajo de manera mantenida, llegando a fallar y a permitir la salida del contenido pélvico (orina, gases, heces…) produciendo, a largo plazo, la caída de los órganos pélvicos, es decir, prolapsos de distinto tipo (cistocele, rectocele, prolapso uterino…)

De esta manera, podemos entender que en realidad, el suelo pélvico no es más que la víctima de un abdomen que no trabaja correctamente. No es un ente aislado que trabaje de manera independiente, sino que forma parte de un conjunto de estructuras que influyen directamente las unas sobre las otras. De ahí que, muchas veces veamos en consulta, mujeres con un suelo pélvico potente pero con pérdidas de orina igualmente.

La continencia no va a depender solo de un suelo pélvico fuerte (que sin duda ayudará) si no de un abdomen que haga su trabajo de manera funcional.

¿Ayudan los Ejercicios de Kegel a mejorar Incontinencia urinaria de las mujeres?

¿QUÉ CAUSA LA INCONTINENCIA URINARIA EN LAS MUJERES?

Hacer ejercicios de Kegel (contraer y relajar el suelo pélvico de manera aislada) no es el remedio para todo. Es importante que el suelo pélvico sea capaz de hacer una contracción voluntaria de manera efectiva, pero si lo piensas…

¿Cuántas veces contraes esa musculatura en tu día a día? Seguramente hayas respondido que nunca o casi nunca. Así es y así debe ser.

La mujer no va por la vida apretando el suelo pélvico. No es funcional ni fisiológico. Sólo contraemos esa musculatura de manera consciente en 2 situaciones:

1.) Cuando tenemos muchas ganas de hacer pis (apretamos in extremis para evitar que salga, bien sea pis, un gas o heces)

2.) Durante la mecánica sexual.

El resto del tiempo, no contraemos esa musculatura de manera voluntaria. Por eso, hacer ejercicios de Kegel a todas horas, en cada semáforo o cada vez que me acuerde de ello, no es suficiente ni es funcional.

Es mucho más interesante y efectivo, trabajar desde el abdomen, puesto que aunque no contraigamos el suelo pélvico de manera voluntaria, él está trabajando de manera casi constante, junto con el abdomen. No lo percibimos porque es una contracción muy sutil y refleja, pero siempre lo hace en equipo con el abdomen.

De tal forma que, si el abdomen no trabaja correctamente, el suelo pélvico tampoco lo hará. Así que mejor dejemos de hacer ejercicios de Kegel sin mucho criterio y empecemos a observar si nuestro abdomen cumple con su función protectora del suelo pélvico o no.

Evita la Incontinencia Urinaria trabajando el abdomen

¿Cómo saber si mi abdomen trabaja correctamente?

Es tan sencillo como empezar observando tu postura a pie quieto. Ponte de pie, relajada, en tu postura habitual y conecta con tu cuerpo. Siente como está tu cuerpo e intenta percibir si en tu abdomen existe actividad o lo tienes totalmente abandonando y protruido. Si sientes que sobresale y que está desactivado, prueba a elongarte. Crece como si te fueran a medir la estatura. Crece desde la nuca y observa cómo al crecer, tu abdomen empieza a activarse y a trabajar. Y siente cómo esa activación abdominal se traduce en menos presión en el suelo pélvico. Prueba varias veces a crecer y volver a relajarte y observa cómo se reciben esos cambios en la zona perineal.

La postura en la que nos ubicamos, marca absolutamente la buena o mala activación abdominal. Es decir, si quieres empezar a prevenir futuros problemas de suelo pélvico, o ya tienes algunos síntomas como la Incontinencia urinaria, empieza por corregir tu postura e ir más elongada. Eso, protegerá tu suelo pélvico de excesos de presión que acaban por lesionarlo. 

Perdidas de orina en la mujer y Suelo Pélvico

Como decía al principio, se tiende a asociar pérdidas de orina con musculatura del suelo pélvico debilitada, y no siempre es así. Existen casos (bastantes) en los que lo que hay es una contractura o exceso de tono en los músculos del suelo pélvico.

Quizás lo entendamos mejor si pensamos en cómo tenemos el cuello cuando nos da un tirón. Esa contractura puede suceder también en el suelo pélvico, y lógicamente, igual que en el cuello nos impide realizar el movimiento correctamente, en el suelo pélvico también. Es decir, puede haber Incontinencia urinaria con un exceso de tono o contractura de los músculos del suelo pélvico.

En este caso, los ejercicios de Kegel no sólo no estarían indicados, sino que serían contraproducentes. Y mucho más contraindicado, el uso de pesas o bolas chinas.

Si tenemos un músculo contracturado, cabe entender que no debemos potenciarlo, al menos hasta que no calmemos su dolor y su estado de hiperactivación. La musculatura del suelo pélvico puede reaccionar haciendo contracturas y aumentando su tono de manera patológica y no funcional, por distintos motivos:

-Puede reaccionar tras un acto traumático como puede ser un parto o una episiotomía

-Por una mala gestión de la presión abdominal de manera mantenida o casos de estreñimiento crónico, por ejemplo.

Es decir, si nuestro abdomen no trabaja de manera correcta y lo sobrecarga, el suelo pélvico puede “defenderse” creando esas contracturas y aumentos de tono patológico. Estos signos suelen ir acompañados de dolor o dificultad para mantener relaciones sexuales con penetración, para colocar un tampón, un anillo anticonceptivo o una copa menstrual. 

¿Cómo saber si tu suelo pélvico está debilitado?

Entonces… ¿Cómo saber si mi suelo pélvico está debilitado (hipotonía) o contracturado (hipertonía)?

Pues éste es el tema, que sólo con los síntomas no podemos hacer un diagnóstico 100% fiable. Necesitamos la exploración de la zona para poder determinar cómo se encuentra y así, encaminar el tratamiento en un sentido o en otro: hacia la activación y potenciación o hacia la relajación.

Por eso, antes de iniciar ninguna actuación por tu parte, es importantísimo que un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico te haga una valoración completa: postura, activación abdominal en reposo y ante el esfuerzo, contracción voluntaria y refleja de la musculatura del suelo pélvico, tacto vaginal,  exploración del suelo pélvico global y analítica, del abdomen, del diafragma torácico…

Así tendrás la certeza de que el tratamiento va bien encaminado. Y tranquila, cuando el diagnóstico es correcto, los tratamientos de fisioterapia de suelo pélvico tienen una efectividad muy alta (cerca del 90% de mejoría a los 6 meses de tratamiento).

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Teresa Arteche, Fisioterapeuta Especialista en Uroginecología, Obstetricia y Lactancia Materna 

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Perfil de la autora

Teresa Arteche
Teresa Arteche
Fisioterapia especializada en uroginecología, obstetricia y lactancia materna.
¿Por qué estar mal si puedes estar bien? Fisioterapia por y para la mujer.